La Carrera de Comunicación sede Quito de la Universidad Politécnica Salesiana cumplió 30 años de vida institucional, y en el marco de la celebración confirieron un reconocimiento a Gisela Dávila Cobo, directora general del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), por su destacada labor a favor de la comunicación comunitaria y popular. El reconocimiento fue suscrito por el director de la carrera de Comunicación y entregado el 17 de diciembre de 2025.
Este reconocimiento honra a las y los exestudiantes de la carrera de Comunicación que, a través de su trayectoria profesional y su compromiso ético, han contribuido a prestigiar la carrera y a proyectar sus valores en distintos ámbitos de la sociedad. Su recorrido constituye un testimonio del impacto formativo de estos 30 años y un referente para las nuevas generaciones.
Durante su intervención, Gissela Dávila Cobo, integrante de la primera promoción de la carrera y actual directora general de CIESPAL, rememoró los primeros años de formación, marcados por la efervescencia, el compromiso, la curiosidad y el deseo de transformar la comunicación y la sociedad desde una mirada crítica y colectiva.
Rindió un homenaje especial a Alma Montoya, primera directora de la carrera, y al padre Juan Botasso, a quienes reconoció como referentes fundamentales en la formación, tanto ética y humana, así como profesional de su generación. Asimismo, destacó el acompañamiento de docentes y autoridades que han sido parte del proceso formativo y de la construcción de una comunicación con sentido social.
Como un mensaje a las y los estudiantes presentes, Gissela Dávila enfatizó que, aún cuando los procesos formativos y profesionales se tornan difíciles, es posible avanzar cuando se trabaja con un objetivo claro: transformar la vida de las personas desde la comunicación. Señaló que esa enseñanza, adquirida en su paso por la universidad, ha guiado su trayectoria en espacios de la comunicación comunitaria, popular y alternativa.
Para concluir, invitó a seguir construyendo colectivamente, a juntarse en los procesos de comunicación y a asumir esta práctica como una vocación basada en la pasión, la entrega y el compromiso social, capaz de abrir micrófonos, levantar la voz y contribuir a la transformación del mundo.