QUITO, 19 de marzo de 2026 — Con el 3er Festival JUNTANZA como punto de encuentro, las voces de la comunicación popular de Nuestra América se juntan en CIESPAL. El objetivo es debatir la urgencia de construir procesos de integración a largo plazo que transformen nuestros espacios y logren saltar las fronteras políticas que intentan dividir los territorios.
Este encuentro deja claro que la comunicación popular es, en su esencia, la herramienta política que heredamos de referentes como Paulo Freire y Mario Kaplún. Se trata de rescatar saberes horizontales para democratizar la palabra y construir la dignidad de los pueblos bajo el horizonte del «buen vivir».
En las mesas de diálogo se insistió en que la comunicación no puede entenderse como simple entretenimiento, sino como una forma de acción política que va de la mano con la educación y la cultura. Se hizo un llamado a romper el aislamiento y articularse con los movimientos indígenas, campesinos, estudiantiles y feministas que hoy lideran los cambios en la región.
El desafío planteado no es solo la supervivencia económica, sino alcanzar una base organizativa y social que permita sacar a la luz las historias de lucha y las victorias populares que la comunicación de masas suele ocultar por sistema.
La lucha por el territorio digital y la soberanía tecnológica
Uno de los debates más profundos fue el control de las grandes plataformas. Se expuso con preocupación cómo las corporaciones globales ejercen una censura directa, citando la eliminación de cientos de videos sobre violaciones de derechos humanos y el bloqueo de activistas que defienden derechos sexuales y reproductivos.
Ante esta realidad, el Festival propuso enfrentar la dinámica del algoritmo que empuja al individualismo. La apuesta es recuperar la cultura del encuentro cara a cara, esa presencia que nutre la identidad colectiva frente al aislamiento de las redes.
Quienes participaron coincidieron en que la comunicación comunitaria no puede caer en un seguidismo tecnológico ciego. En su lugar, se propuso la tarea pedagógica de cuestionar la opresión digital y proponer una palabra nueva. No se trata de rechazar la tecnología, sino de ponerla al servicio de la defensa del territorio y del idioma propio, cuidando que la innovación técnica no termine desplazando la sensibilidad humana ni el trabajo de base.
Volver al tejido social y el compromiso con la realidad
Finalmente, se discutió la necesidad de que los medios populares vuelvan a meterse de lleno en el tejido social. Se compartieron reflexiones sobre la importancia de acercar la comunicación a los territorios con herramientas como las cabinas populares, que permiten a las comunidades producir sus propios contenidos sin depender de lógicas externas.
Se destacó que quien comunica no puede ser un simple espectador o alguien distante, debe involucrarse activamente en la construcción social, asumiendo las contradicciones que surgen al trabajar codo a codo con los sectores más vulnerables.











