Omar Rincón compartió, el pasado 7 de julio de 2026, una reflexión sobre los desafíos de la comunicación en América Latina, articulada en torno a tres ejes: lo digital, lo popular y la soberanía cultural. La conferencia se desarrolló en el marco de la Cátedra Libertad de Expresión y Sociedad del Conocimiento, una iniciativa impulsada por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), la UNESCO y la Fundación Friedrich Ebert (FES).
Durante su intervención, Rincón sostuvo que la era digital no se define por la tecnología, sino por la transformación en la manera en que las personas producen sentido y se relacionan con los contenidos. En este escenario, los usuarios cuentan con una mayor autonomía para decidir qué consumir y desde qué plataformas hacerlo, modificando la lógica tradicional de los medios masivos. También explicó que lo digital ha dado paso a una nueva forma de comunicación basada en la oralidad visual y el remix, donde la creatividad surge de reinterpretar ideas ya existentes.
El investigador señaló que el capitalismo digital ha evolucionado hacia lo que denomina «yopitalismo», un modelo que sitúa la experiencia individual en el centro del consumo cultural. Frente a ello, diferenció la cultura académica de una «coolture» vinculada a las experiencias cotidianas y planteó que los educadores deben convertirse en “tastemaker” que acompañen una lectura crítica de los contenidos que circulan en el entorno digital.
Al referirse a lo popular, Rincón afirmó que en América Latina constituye una forma propia de interpretar y narrar el mundo, distinta tanto de la academia como de la cultura global dominante. Explicó que esta mirada cuestiona lo solemne mediante el humor y privilegia las historias nacidas de la experiencia antes que las explicaciones abstractas. Frente al individualismo que promueve el entorno digital, destacó el valor de lo colectivo como un espacio de encuentro desde el que se construyen sentidos compartidos.
Sobre la soberanía cultural, sostuvo que esta implica crear desde el territorio y las estéticas propias, en lugar de reproducir modelos occidentales. En ese sentido, propuso una antropofagia cultural que permita apropiarse de influencias globales para transformarlas desde las identidades locales. Defendió la importancia de narrar desde los lenguajes de cada comunidad y afirmó que la verdadera riqueza reside en la capacidad de crear desde el propio territorio.
Como cierre de su intervención, Omar Rincón invitó a las y los comunicadores a «hackear» el sistema digital recuperando la fuerza de lo popular y lo comunitario para ejercer una soberanía cultural que fortalezca las identidades latinoamericanas.